Las tarifas permiten guardar una vez la información que se repite en presupuestos, pedidos y facturas. Además de agilizar la introducción de líneas, hacen posible analizar ventas por producto, familia o margen con datos comparables.
Un catálogo ordenado reduce errores en la venta y mejora los análisis. La decisión importante no es rellenar todos los campos, sino guardar los que el negocio utilizará de forma consistente.
Antes de empezar
Define cómo quieres nombrar los productos, qué familias necesitas y si controlarás existencias de forma sencilla o mediante el módulo completo de almacén. Un criterio estable es más valioso que una clasificación demasiado detallada.
Qué conviene entender
- Precio y coste: El precio determina lo que se cobra; el coste permite estimar margen y valorar existencias.
- Familias y subfamilias: Agrupan el catálogo para buscar, resumir y comparar sin depender del nombre de cada artículo.
- Tarifa o almacén: La tarifa basta para servicios o un control básico; el almacén aporta movimientos, pendientes, recepciones y composiciones.
Cómo trabajarlo en Sigpyme
1. Crear una referencia clara
Asigna un nombre comprensible, el tipo de IVA y, si procede, un código interno o de barras. Evita referencias ambiguas que obliguen a abrir la ficha para saber qué se está vendiendo.
2. Completar la información económica
Informa precio, coste y descuentos habituales. Clasifica el elemento en una familia que ayude tanto al equipo comercial como a los informes posteriores.
3. Decidir cómo controlar las existencias
Para un servicio no necesitas stock. Para productos sencillos puedes usar mínimos y máximos; si recibes mercancía, preparas entregas o trabajas con varios almacenes, utiliza el circuito de almacén.
4. Mantener el catálogo vivo
Revisa precios, costes, imágenes y referencias de forma periódica. Los documentos ya emitidos conservan su contexto, mientras las nuevas operaciones utilizan la ficha actualizada.
Revisión antes de darlo por terminado
- Cada referencia identifica un único producto o servicio.
- IVA, precio y coste están revisados.
- El código de barras no se repite.
- El nivel de control de stock se ajusta a la operativa real.
Consejo: si un dato no coincide con la realidad, corrige primero su origen. Los informes y automatizaciones serán fiables cuando las fichas y los movimientos también lo sean.